martes, 15 de enero de 2013

Prevención, el drogadicto es considerado un enfermo




Los problemas de drogas afectan a los seres mas queridos, este problema de drogas no respeta a ningún miembro de la familia.
Los problemas de drogas afectan a las madres, a los padres, a los hermanos,pueden afectar a un amigo, afectan a una comunidad entera.
La sociedad ya no puede lidiar con los problemas de las drogas o mejor dicho no quiere lidiar con los problemas de drogas.
La producción de drogas y el lavado del dinero proveniente de narcotráfico han generado corrupción en la que no están exentas ni las más altas esferas del mundo político, la justicia ni las Fuerzas de Seguridad.
El narcotráfico corrompe la sociedad y amenaza controlar los mecanismos gubernamentales.
El narcotráfico se ha convertido en una industria que se caracteriza por su excelente organización, con sus estrategias bien definidas en el ámbito regional y mundial.
Es parte importante de una red de negociantes y comerciantes que genera millones de dólares a costa de la muerte de tantas personas.
Es por lo tanto un fenómeno transnacional que rebasa las fronteras tanto de los países productores como de aquellos transita la droga.

En la niñez  la problemática de la droga cobra mayor relevancia en la medida en que ataca a los niños, futuro de cualquier pueblo.
Cada año nacen más niñas drogadictas víctimas de la adicción de su madre a la cocaína.

Además, los narcotraficantes usan a los niños para transportar y vender la droga.

La familia: Sirve de modelo para el aprendizaje de conductas, actitudes y valores.

Orienta y apoya el proceso de desarrollo de la infancia, favoreciendo el proceso de crecimiento y maduración.

Coopera en las estructuras de participación para mejorar los recursos e intentar solucionar los problemas que surjan en la comunidad

La clave es la comunicación familiar, por eso tengamos en cuenta:

La capacidad de escuchar.

 La expresión libre de opiniones y sentimientos.

La comunidad: La sociedad en su conjunto puede tomar medidas preventivas, porque las razones del consumo problemático de drogas están vinculadas con nuestras dificultades sociales, cotidianas y crecientes.

La caída de valores, la falta de credibilidad en las Instituciones, incluso la escolar, la incertidumbre laboral y el desempleo hacen mucho por la difusión y expansión del fenómeno respeto al punto de vista del otro.

La escuela es un ámbito de prevención

La escuela constituye una parte fundamental de la experiencia de vida de los  niños y adolescentes. Por ese motivo, en la medida en que dicha experiencia resulte significativa, en sí misma formará parte de lo que podríamos denominar prevención inespecífica, o, en otros términos, aquella prevención que no alude directamente a un determinado objeto.

Se trata de promover condiciones que favorezcan el bienestar de todos sus miembros, de hacer de la escuela un lugar que efectivamente aloje y contenga a los jóvenes.

Cada uno de nosotros tiene algo que aportar desde nuestro rol:

Fomentar conductas saludables en la comunidad.

Formar distintos agentes sociales en materia de prevención del consumo problemático de drogas.

Mejorar, canalizar y aumentar las actividades de ocio y tiempo libre.

Promocionar prácticas de cuidado de uno mismo y de los otros hará parte de lo que podríamos denominar.

Análisis del tema específico “drogas”. Campañas de concientización.

En esta actividad, deseamos que se pueda hablar muy cuidadosamente acerca del tema del consumo de las drogas, informando sobre las drogas de mayor incidencia en la población, que tenga como objetivo una visión crítica de la realidad.

Que tomen conciencia de la posible peligrosidad de las drogas legales e ilegales.

El drogadicto es un enfermo que merece tratamiento:

La mayoría de las personas, al menos, las ajenas a los circuitos intervinientes en el fenómeno de la drogadicción consideran que los drogodependientes no son enfermos o si les reconocen esa condición, los diferencian de los restantes enfermos.

La salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

El drogadicto es un enfermo tiene los mismos derechos y obligaciones que el resto de los pacientes.   (Preámbulo de la Constitución de la OMS).

Debemos comprender que la adicción es, fundamentalmente, una consecuencia de ciertos cambios en las funciones del cerebro y que, por lo tanto, cualquier tratamiento eficaz debe modificar necesariamente esos cambios.
El cerebro de un drogadicto no es como el de una persona normal.
El abuso de una droga altera de una forma radical los circuitos neuronales que regulan las sensaciones de placer, creando progresivamente una fuerte dependencia fisiológica de la droga en cuestión.
En los peores casos, este proceso convierte al adicto en una marioneta absoluta de su cerebro, que le obliga a desear más droga de una forma compulsiva.
Todas las drogas adictivas, sin excepciones, actúan sobre el sistema de recompensa emocional del cerebro, alterando con frecuencia la transmisión de sustancias como la dopamina de una forma anormal.
Cuando una persona abusa de una droga, su cerebro se acostumbra y, literalmente, se adapta a esta sustancia, generando una dependencia que se traduce en deseos irreprimibles de consumirla. Por este motivo, el adicto siente una necesidad incontrolable de ingerir o inyectarse más droga.
Lo que está claro es que todo el mundo debe tomar conciencia de que el cerebro de un adicto no es igual que el de una persona normal.
Los científicos están convencidos de que a los adictos se les debe mirar como a otras personas que sufren trastornos cerebrales, como la esquizofrenia o la enfermedad de Alzheimer.

Justamente el camino de la promoción de la salud es aquel en el cual todos adquirimos protagonismo, tanto desde la tarea específica dirigida al problema (capacitación, cursos, jornadas, talleres, etc.) como desde la dimensión inespecífica, de promoción social, a través de mecanismos participativos en el ámbito laboral, cultural, comunitario.

Sabemos que esto conlleva ir en contra del habitual mecanismo de una fórmula que acabe de una vez y por todas con el peligro, pero sabemos también que esas fórmulas han demostrado su inutilidad.

Estamos ante a un verdadero problema social o ante un epifenómeno del mismo, las respuestas deben ser sociales. 

Cuanto mayor sean la participación, el interés, el protagonismo, en definitiva, el hecho de sentirse parte desempeñando un rol activo, acariciando un proyecto y sabiendo que el mismo encaja en un esquema social, menores serán las posibilidades de consumos problemáticos.

La situación en que se encuentra el problema del consumo de sustancias psicoactivas es parte de una problemática mayor. 

La temática de las drogas deja así de ser el único foco de atención grupal y aparece como una problemática más. 

La Prevención debe ser un hecho cotidiano. 

Fuentes consultadas: “El Rincón del Vago”, Prevención en la escuela, prevención en la comunidad. Trabajos Dr. Alan Leshner




 

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